sábado, 23 de octubre de 2010

...Y cuando abres los ojos, el suelo aún sigue ahí.

Hay situaciones y circunstancias que nos causan dolor. Ante este dolor tenemos 3 opciones:
  - La primera sería quejarnos a la otra persona, de pésimo resultado, ya que rara vez obtendremos lo que buscamos.
   - Aceptar la situación. Nadie ha dicho que sea fácil, pero es lo que hay y seguir resistiéndonos no va a causarnos más que dolor.
   -Por último, podemos cambiar la situación. Si ésta no nos satisface y nos hace sufrir, ¿por qué seguir aguántandolo?

El dolor proviene de uno mismo y somos los únicos que podemos pararlo de forma efectiva. Si aún no has elegido una de estas opciones, mucha suerte porque te queda mucho sufrimiento por delante.
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Cierra tus ojos, concéntrate en tu propia respiración, tu cuerpo y relájate, deja que el dolor se disperse. Cuando abras los ojos podrás comprobar que el suelo sigue bajo tus pies, el sol brilla y tu sigues ahí. Respira, vive y, en medida de lo posible, evita lo que te hace sufrir.

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Sabias palabras :)

1 comentario:

Amorphis dijo...

En efecto, a pesar de que con los ojos cerrados pude elevarme un instante, al abrirlos el suelo seguía aquí, es mejor no despegar demasiado los pies de la tierra, las caídas pueden ser dolorosas.