jueves 1 de marzo de 2012

I thought you meant alright

Sinceramente, no sé qué decirte, no sé por dónde empezar. Me he metido en todo esto yo solita y al final, el que ha salido perdiendo, has sido tú y lo siento. Siento que me hayas dejado entrar y yo, una vez dentro, te haya dado la puñalada trapera, porque sé que es eso lo que sientes. Lo entiendo perfectamente. Estas cosas no se hacen, te he jodido y, de nuevo, lo siento. Y sí, muchas veces "un clavo saca otro clavo", pero es un proceso muy largo y bastante doloroso para todas las partes implicadas; así que es mejor cortar por lo sano y seguir adelante, o bueno, retroceder, con una única persona en mente. Los sentimientos sí engañan, o quizá no tanto los sentimientos como los recuerdos de los mismos. Por eso es mejor tomar algo de distancia para poder saber qué es sentimiento y qué un simple recuerdo.
Puede que seas el hombre más comprensivo del mundo y que hasta cierto punto entiendas todo esto, pero puede que yo no sea la más comprensiva y necesite que tú también me sueltes tus pequeños discursos de vez en cuando. Puedo imaginar lo que pasa por tu mente, pero sólo eso, porque pones tu cara de "tranquila, estoy bien. No te preocupes", tu cara de "lo entiendo, qué se le va a hacer, al menos lo he intentado" y pienso "vale, le tiene que haber dolido en el alma, a mí me habría destrozado, pero parece que no tanto". Y así se quedan las cosas, al menos hasta que decides cómo te sientes y cómo expresarlo. Tenemos la confianza suficiente para que si me tienes que ladrar, me ladres y si tienes que morderme, lo hagas. Basta de delicadezas. Yo te he pedido algo, no tienes por qué estar de acuerdo.

Y con todo esto, lo siento, de verdad.

Ultimátum a la Tierra

¿Sabes? Recuerdo todas las veces que me dijiste que soy una egoísta, que sólo soy capaz de pensar en mi misma. Recuerdo que me has dicho un millón de veces que no entiendes como sería capaz de estar con otra persona sintiendo algo aún por ti. Y ahora me sueltas un ultimátum. Eso no le sienta bien a nadie. En parte, lo entiendo, estás en tu derecho, pero no me vengas más con egoísmos. He puesto mi vida patas arriba en menos de 24 horas por dos frases tuyas. Dices que no quieres que hablemos más hasta que no tenga las cosas claras. Mentira, no quieres que hablemos más a menos que tenga claro que lo que quiero es a ti. Así que no me debato entre te quiero o no, si no entre si estoy dispuesta a perderte o no. Pones demasiado en juego. Y no sólo eso, además, eres capaz de acotar mi tiempo al que tú tardes en decidir que ha pasado suficiente y te acuestes con otra. Porque, como dijiste, una vez que te acuestes con ella, se habrá acabado porque no la vas a dejar tirada. ¿Qué coño es eso? Me has dicho una y otra vez "no podría acostarme con alguien amando a otra persona, yo no soy como tú". Really? ¿Lo dices en serio? Yo soy pura contradicción y lo sé, pero tú no te quedas atrás. Dices que no si eso pasa, no quieres volver a saber de mi para no hacerla sufrir, ¿que por qué? ¡Porque seguirías sintiendo lo mismo, pero ya te la habrías tirado! Y sin embargo, tú me das un límite, un "hasta aquí hemos llegado, decide" y te quedas tan ancho. Los mismos criterios que utilizas para ti no sirven para mi. Da igual por encima de quién tenga que pasar o hacer daño a quién tenga que hacer daño en el proceso, porque esto es lo que tú quieres. Pues bien, en ello estoy, disculpa si encima, no te muestro mi mejor sonrisa.

Pd.: Perdón por el lenguaje, fruto de una subida de tensión.

martes 21 de febrero de 2012

No hace falta decir nada más

No hace falta decir que duele, que sigue doliendo. No hace falta seguir fingiendo que todo va bien, porque estoy demasiado cansada de ser alguien que no soy. Cansada de empujarte a los brazos de cualquiera que pueda ocupar mi lugar y hacerte sentir lo que un día te hice sentir yo. Porque por suerte o por desgracia, sabes perfectamente quien soy. Conoces el por qué de lo que hago y digo. Sabes cuándo algo me hace daño, incluso aunque yo diga lo contrario. Se acabaron los juegos de tira y afloja; hemos agotado ya la arena y la cal. No más chantajes emocionales, no más discusiones. ¿Para qué seguir machacándonos mutuamente sobre algo que no va a cambiar? Conoces la situación y las razones. Esto es lo que soy, hasta aquí puedes tener de mí. ¿Es suficiente? Pues aquí me tienes, S.

miércoles 1 de febrero de 2012

YO

Llevo mucho tiempo ya pensando en escribir esta entrada. Casualmente coincide con una de las peores semanas de todas, carga emocional, hormonal y de trabajo. ¿Coincidencia? Lo dudo mucho. Siempre que no puedes con más es cuando tu imaginación y tu creatividad se encuentran en tu punto álgido (siempre que no tenga nada que ver con algo mínimamente provechoso, para lo cual te quedas en blanco). 
El otro día vi una película "Come, reza, ama" y, aunque Julia Roberts no es una de mis actrices favoritas, hubo un par de cuestiones que sí me hicieron reflexionar. Llega un punto en la película en la que le preguntan qué palabra la definiría como persona y se da cuenta de que no tiene una palabra sólo suya, sino que todas dependen de sus relaciones con los demás. Pasa de ser hija, a estudiante y novia, de novia a esposa, y ahora que se había divorciado, no era nada. ¿No es triste?
Pensando, llegué a la conclusión de que mi vida no difería demasiado de la suya. Siempre preocupada por estar a la altura de lo que esperan de mi, de lo que esperáis de mi. Buena hija, amable, cariñosa que esté ahí cuando me necesitéis, tanto como buena amiga, que actúe según vuestros propios parámetros de amistad, ni siquiera en eso puedo tener los míos propios. Buena estudiante, por supuesto, es algo que no debemos olvidar, ya que es algo por lo que todos hemos aprendido a torturarnos, las notas, tampoco realmente por lo que aprendemos o dejamos de aprender, sino por un dichoso papel que diga que "somos buenos estudiantes, que estamos a la altura de las expectativas". Buena novia, cuando lo he sido, siempre cuidando hasta el último detalle para hacer feliz a la otra persona, sin preocuparme realmente por si yo lo era. Intentando cambiar mi forma de ser o de sentir para amoldarme a las situaciones. Resulta todo tan agotador...
Pues bien, ya es hora de dejar todo eso atrás. Soy como soy y siento como siento y no pienso sentirme culpable o pedir perdón por ello.
- Sí, te echaba de menos, aún lo hago, tanto que me atraviesa cada día tenerte lejos. Es algo que está ahí y no puedo cambiar. Quizá el tiempo tenga algo que decir en todo esto.
- Os escucharé, pero a veces sois tan egoístas que sólo conseguís que me de miedo contaros lo que me pasa. Os cerráis en banda a vuestra manera de ver las cosas y aunque intento tener mi propio criterio, vuestras opiniones y quejas van haciendo mella en él. Os quiero pero hay veces en los que tenéis que aprender a escuchar y juzgar cuándo es momento de criticar y cuándo de simplemente mostrar apoyo.
- Lo siento, sé que ha podido dolerte pero no es algo que realmente tenga que ver contigo. Nada va a cambiar entre nosotras, seguiré estando aquí para ti, como los últimos tres años.
- He de decir, que ahora mismo sois tan importantes para mi que espero llevaros conmigo siempre. Es increíble lo que puede hacer una cena al año, un disco y unas cuantas risas y críticas a profesores incompetentes y ridículos. Os quiero.
- Estoy aquí, aunque creo habértelo demostrado.

Supongo que cada uno sabréis qué va dirigido a vosotros y qué no.
Me voy a seguir con mis obligaciones como buena estudiante, continuaré con el de amiga y seguiré con el de hija y profesora particular más entrada la tarde. Lo de si buena o mediocre, o lo que yo bien crea oportuno, ya lo iremos viendo.

Un besito a todos.

¡Os quiero (a la mayoría, para qué mentir)!

jueves 15 de diciembre de 2011

Sólo un poco más, un poquito más

Es en momentos en los que sientes que no puedes sacar ni un segundo de tiempo para ti mismo cuando más productivos se vuelven los segundos. Tanto tiempo perdido pensando en todo lo que me queda por hacer, que al final no soy capaz de hacer todo lo que realmente sería capaz de hacer. Tanto tiempo perdido, siempre obsesionados por el futuro, por cuánto queda para esto y lo otro, y no somos capaces de vivir lo que tenemos justo aquí, delante de nosotros, justo ahora. Propósito de año nuevo: aprender a valorar cada instante. Y no sólo me refiero a los momentos claros de felicidad extrema que creemos sentir en contadas ocasiones. Eso es fácil. Me refiero a todos, punzantes, dolorosos, grandes y pequeños, eternos y fugaces; todos y cada uno de ellos. De este modo, no sólo aprendes a valorar lo que has llegado a tener, lo que has sido; aprendes a valorar lo que eres y lo que tienes. Se trata de tener una perspectiva amplia de los hechos, ya que muchas veces estamos tan absortos en lo que está ocurriendo en este preciso momento que no somos capaces de analizar la situación y ser coherentes. Sea lo que sea, no es el fin del mundo. Mañana será otro día. Y si no es el hoy el que te preocupa, si no es el ahora, olvídalo. No dejes que lo que te pueda atormentar mañana, lo haga hoy. Es pronto aún. Aún queda tiempo, siempre hay tiempo.

Se nota que no había intención inicial. He aquí los desvaríos de una loca demasiado cansada y agobiada por el futuro próximo y el un poco menos próximo. Coged lo que queráis y desechad el resto. Yo, por lo pronto, comienzo mi propósito de año nuevo ya, esperar al día 1 sería de cobardes. 



Un beso, de los importantes.

lunes 12 de diciembre de 2011

Cada día un poco más cerca.
Cada día un poco más de ti,
un poco más de mi.
Cada día más promesas,
más palabras que en el recuerdo quedan.
Cada día más momentos compartidos,
instantes vividos de días que vuelan.
Imborrables, inolvidables.
Cada día un poco más cerca.
Cada día un poco más lejos.

Cada día un poco más.
Cada día un poco menos.

lunes 28 de noviembre de 2011

Un poquito de todo

No es la primera vez que alguien se queja de que hace mucho que no publico, que hace tiempo que mi blog está muerto. Hecho totalmente cierto, por lo que os pido disculpas.
La verdad es que no sólo escribo por entretenimiento, escribir es mi forma de abrirme al mundo, de expresar todo aquello que en persona no soy capaz de decir porque, simplemente, las palabras no me salen.
Lo que voy a escribir hoy no tiene un tema definido, son tan solo un montón pensamientos que han ido llenando mi mente los últimos meses.
Las relaciones son extrañas: aparecen de la nada y se forjando día tras día con unas cuantas palabras, un par de gestos y un poco de cariño. Hay relaciones que crees eternas, relaciones que perduran durante años y que por un capricho del destino se truncan y se pierden para siempre. Y sin embargo, hay relaciones que creías perdidas, que vuelven a tu vida y sin las cuales, ésta no sería lo mismo. Hay relaciones por las que harías cualquier cosa: arrastrarte una y otra vez para intentar quedar y recobrar lo que crees ya perdido, coger un poco de tiempo de aquí y de allá para seguir cosechando una amistad, prescindir de besos y abrazos diarios por un amor lejano... 
Sí, las relaciones son extrañas, pero porque las personas también lo somos. No hay dos personas iguales y, en consecuencia, jamás habrá dos relaciones iguales, dos amistades iguales, dos amores iguales. Muchas veces nos martirizamos pensando que no volveremos a sentir lo mismo, que no volveremos a amar igual, y es cierto, probablemente no lo haremos, pero eso no significa que vayamos a sentir menos o a amar con menor intensidad. Será simplemente distinto y es algo que hay que saber aceptar.
Y, ¿qué me decís de la manía que tenemos de ponerle etiqueta a todo? Es tremendamente difícil identificar lo que sentimos y lo que no para, encima, una vez decidido, etiquetar y catalogar cada relación que tenemos. Las relaciones son ya de por sí complicadas, pero nosotros somos capaces de complicarlas aún más. Envidias, odios, celos, deseos y el placer hacen que cualquier relación se complique y que perdamos un poco el norte en lo que a prioridades se refiere. Sin embargo, hay veces que es mejor hacer como Mafalda y bajarnos del mundo, o de NUESTRO mundo, y darnos cuenta de lo que de verdad importa y ser lo suficientemente maduros como para actuar en consecuencia.

Pd.: Intentaré escribir más a menudo, aunque simplemente sean estúpidas reflexiones de las mías.